Michael Moorcock

Posted on jul 16, 2012 | 2.610 comments

Michael Moorcock

En medio del tumulto de los últimos meses, una de nuestras nuevas iniciativas del 2012 pareció caer en el olvido: las entrevistas a autores relevantes de Fantasía, para que aportaran con su experiencia a la formación de nosotros, los lectores y escritores de Fantasía en español.

Sin embargo —y luego de la tremenda acogida que tuvo nuestro proyecto en las X Jornadas de Literatura Fantástica en Concepción, decidimos retomar esta iniciativa con más ánimo que nunca, ahora abocándonos a presentarles lo que ya tenemos disponible. Así, hoy tenemos el agrado de presentarles una entrevista al autor inglés Michael Moorcock, uno de los pilares indiscutibles de la Fantasía moderna.
Michael Moorcock: El Rockero de la Fantasía
Nacido un 18 de Diciembre de 1939 en Londres, Inglaterra, Michael Moorcock es un multifacético y prolífico artista, que se desempeñado desde los 15 años como escritor, editor, periodista, músico y hasta activista político (desde el anarquismo).
A sus 72 años, ha publicado más de 80 novelas, además de numerosos cuentos y artículos, y ha sido guionista de varios cómics basados en sus obras y personajes. En la actualidad es considerado todo un ícono de la Fantasía moderna y esta es la entrevista que amablemente le concedió a Fantasía Austral.
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Primero que todo, quisiera agradecerte a nombre de Fantasía Austral por tu amable respuesta a nuestra petición para realizar esta entrevista. Realmente significa mucho para nosotros —tanto lectores como escritores de Fantasía aquí abajo en Latinoamérica, y lectores hispanohablantes de todo el mundo— el tener la oportunidad de leer tus respuestas acerca del género, especialmente considerando cuán importante y relevante ha sido tu contribución a él.
  1. Una de las primeras cosas que sorprenden acerca de tu impresionante carrera literaria es que comenzaste como editor (en vez de hacerlo directamente como escritor) de la revista Las Aventuras de Tarzán, a la tierna edad de 16 años. No sólo eso, sino que además empezaste a publicar tus historias de Sojan el Espadachín ahí mismo, una serie de vertiginosas aventuras en la tradición de Edgar Rice Burroughs. ¿Cómo recuerdas esa participación, tanto como editor y escritor?
De hecho, empecé como escritor. Contribuí con algunos artículos a Las Aventuras de Tarzán (AT) antes de que me pidieran trabajar ahí. En un principio entrevisté al editor de AT y publiqué la entrevista en mi propio fanzine, Burroughsiana. Él detestó la entrevista, pero todo el resto de la gente en la revista la disfrutó así que, cuando se fue, me preguntaron si quería un trabajo en AT lo que, después de algunas deliberaciones (y que me dijeran que pronto sería editor), acepté.
  1. Entrando de lleno en nuestro tema, en tu ensayo Aspectos de la Fantasía, defiendes fieramente la idea de que la Fantasía tiene un efecto en el lector parecido a las experiencias de tipo alucinatoria, y que la caracterización y desarrollo de los héroes del género se logran a través del paisaje que se construye a su alrededor. ¿Cuáles son tus ideas acerca del “efecto de la Fantasía” en los lectores hoy en día? ¿Ves este tipo de conexión psicológica entre los protagonistas de la Fantasía y su entorno como una necesidad, a la hora de crear historias exitosas en el género?
De hecho, me preocupa un poco que el Romance de tipo Fantástico haya absorbido al romance histórico real. Mis preocupaciones son la creciente “individualización” de Norteamérica (y el Reino Unido), lo que crea un énfasis en las “necesidades” del individuo [y]  los “derechos” del individuo, en oposición a las necesidades y derechos de la sociedad. La “Fantasía al gusto del lector”, que no requiere investigación alguna, sólo añade al efecto —al menos desde mi punto de vista. Claramente, sin embargo, la necesidad del paisaje de representar los conflictos internos del protagonista no es un problema para la mayor parte de los Fantasistas modernos; la mayoría de la Fantasía que se publica en la actualidad parece seguir la mediocre obsesión con la “caracterización” [de los personajes], lo que no es sino personajes estereotípicos repitiendo problemáticas estereotípicas, tal y como se suele hace en la mayor parte de la ficción que apela a un público amplio y general.
  1. A través de los años, has mencionado a una serie de autores como influyentes en tu trabajo (incluyendo a nombres como Mervyn Peake y Edgar Rice Burroughs). Sin embargo, en tu introducción a la antología Peón del Caos, mencionaste que tu intención nunca fue imitarlos, sino emularlos. ¿Puedes desarrollar más esa idea? ¿Cuáles son las diferencias entre imitar y emular a un autor favorito o influyente en la obra propia?
No tenía ninguna intención de copiar a mis héroes, pero su trabajo estimuló mi deseo de escribir con un estilo propio, tal y como ellos lo habían hecho. Imitar significa tomar prestado un estilo y personajes similares; emular significa hacer lo que ellos hicieron, que no fue sino crear sus propias historias, sumamente personales.
  1. En la misma introducción, mencionas que tus primeros intentos de escribir una novela corta se titulaban, apropiadamente, El Campeón Eterno, una de tus conceptualizaciones literarias más conocidas. En retrospectiva, ¿cuáles fueron tus principales inspiraciones y/o ideas iniciales para crear esta serie de ominosos personajes? ¿Hubo algún tópico literario en el que estabas particularmente interesado en esa época, que caló hondo en tu desarrollo del concepto?
Hay una serie de fuentes para personajes que, por ejemplo, se reencarnan a través de la historia, empezando probablemente con Phra el Fenicio de [Edwin L.] Arnold. Llevé la idea un poco más allá al hacer que mi protagonista no sólo reencarnara una y otra vez en la Tierra, sino a través del multiverso. La intención original del Campeón Eterno es una que he mantenido a través de gran parte de mi ficción, que no es sino mostrar que los “buenos” (“nosotros”) y los “malos” (“ellos”) no son necesariamente más buenos o malos que nadie. Frecuentemente descubrimos en nuestras lecturas de la Historia que aquellos que nos enseñaron que eran los “buenos” y los “malos”, no son de hecho mejores o peores que nadie. Es a veces una cuestión de perspectiva: Himmler pensaba que los SS eran extraordinariamente “buenos” porque tenían el desagradable trabajo de librar al mundo de los judíos, que era algo que “alguien tenía que hacer”.
  1. De todas maneras, si hay un concepto tuyo que es aún más conocido que el del Campeón Eterno, ese es el del multiverso. Sin embargo, en una entrevista con Margaret Killjoy, antologada en Mythmakers & Lawbreakers: Anarchist Writers on Fiction [sin traducción al español], declaraste que estabas muy decepcionado de que la gente hubiera adoptado la idea de manera superficial. ¿Cuál era tu intención detrás del multiverso? ¿Qué intentabas comunicar con esa idea?
Nuevamente, es un asunto de perspectiva. Mi otra intención (es decir, la función simbólica para una noción de la teoría astrofísica) era usar el multiverso como un ejemplo de la habilidad de un individuo de vivir muchos roles diferentes en el transcurso de sus vidas; yo quería que el multiverso funcionase como una especie de espejo en el que viéramos diferentes versiones de nosotros mismos, reflejadas ad infinitum. Nuevamente, todo se trataba de la perspectiva: en una situación un personaje puede ser principalmente benigno mientras que, en otra, el personaje puede ser principalmente maligno.
  1. Una de las concepciones fundamentales que está presente a través de tu trabajo —y en especial en la narrativa del Campeón Eterno— es tu rechazo de la clásica noción del Bien contra el Mal (al menos, como entidades/aspectos de la realidad) a favor de la oposición entre las fuerzas cósmicas de la Ley y el Caos, con la Balanza Cósmica entre ellos. ¿Cuáles fueron las razones detrás de esta decisión? ¿Cuál es el rol que le asignas a la moralidad en la Fantasía que escribes?
Soy un escritor moral; eso fue lo que me atrajo de El Progreso del Peregrino, además de su imaginería fantástica. Aprendí de esa obra como la buena ficción debe funcionar en distintos niveles, siendo uno de ellos el escrutinio moral del material del que uno dispone. Sencillamente, no puedo evitar analizar la moralidad de las acciones; es decir, el efecto que una acción tiene sobre los demás.
  1. Hablemos ahora acerca del que es probablemente tu saga y personaje más conocido —al menos entre los lectores de Fantasía—: Elric de Melniboné. La versión Melnibonésa, albina y de ojos rojos de tu Campeón Eterno ha adquirido una importancia fundamental en la literatura Fantástica moderna, y se ha convertido casi en un ícono de la cultura pop en sí mismo. ¿Puedes reconstruir el proceso creativo que te llevó a crear a Elric y “La Ciudad de Ensueño” en 1961? ¿Hubo alguna obsesión/lectura que te inspiró particularmente para desarrollar al fratricida portador de la Espada Negra?
No deberíamos tomarnos este asunto muy en serio, por supuesto; todavía estaba escribiendo principalmente una historia de aventuras para una audiencia popular. Elric fue concebido durante un período de varios años en mi adolescencia tardía; lo discutí con mi amigo artista Jim Cawthorn, y Jim lo dibujó. Además, tomé prestado muchas de sus características de los personajes Byronianos que consideraba atractivos, especialmente de un personaje de las revistas pulp británicas llamado Zenith el Albino y uno de la literatura Gótica: Melmoth el Errabundo. La relación con la espada y lo demás fueron mis propias adiciones al personaje, pero incluso esto fue inspirado por la maravillosa novela de Fantasía La Espada Rota, escrita por Poul Anderson.
  1. Sin embargo, la historia de Elric comienza cerca de final (desde el punto de vista cronológico del personaje) así que, de ahí en adelante, has podido desarrollar el pasado del personaje a través de varios medios —novelas, cuentos, cómics— en vez de escribir las infames “secuelas” a una novela exitosa. ¿Cómo percibes esta suerte de “desarrollo retrospectivo” del personaje, al crear un pasado coherente para un futuro que ya estaba escrito?
Alguien que escribió una reseña de Portadora de Tormentas(en [el diario] El Guardián) dijo que quizás había sido muy pronto para que se me ocurriera la idea, intentando decir que si hubiera sido mayor habría pasado más tiempo explorando al personaje. A medida que me volví más viejo, empecé a explorar otros aspectos del personaje, así que escribí una serie de historias que, espero, hayan desarrollado esa búsqueda.
  1. Otro personaje de Fantasía que creaste que es ampliamente querido es Corum, el famoso Príncipe de la Túnica Escarlata. Quizás en la escritura de la Trilogía de las Espadas—más que en ninguna obra tuya— podemos ver claramente la influencia de un subgénero de la Fantasía completo (el de la Espada y Hechicería) y su más consumado exponente: Fritz Leiber. ¿Cuál es la relación —si es que hay o pretendiste que hubiera alguna— entre el dúo de Corum y Jhary-a-Conel, al compararlo con el memorable par de Fafhrd  y el Ratonero Gris? ¿Cómo comparas un personaje como Corum con otras encarnaciones del Campeón Eterno, como Elric?
Vi la relación [entre Corum y Jhary] puramente en términos de necesidad: el personaje “compañero” es capaz de expresar emociones, preocupaciones y ambiciones que el personaje principal no puede. Creé a todos los “compañeros” con eso en mente: el protagonista provee la dinámica, el amigo el pensamiento. No fui consciente de imitar a Leiber (a quien admiro profundamente) quien creó más evidentemente al “compinche” de las películas (Butch Cassidy y Sundance, Starsky y Hutch, etc.), del que casi nunca escribo.
  1. Ahora me gustaría que nos enfocáramos en otra encarnación del Campeón Eterno: Dorian Hawkmoon. Aunque usualmente descrito como una de las versiones «más cercanas a la Fantasía tradicional» de tu Campeón Eterno, el entorno en el que se desarrollan sus historias está lejos de ser clásico: las tierras del Oscuro Imperio de Granbretan son una versión post-apocalíptica y distópica de Europa, en donde la magia y la ciencia coexisten, y las fuerzas de la Ley y el Caos han desatado su batalla sobre la Tierra como nunca antes. ¿Cómo ves este choque entre ciencia y magia, que básicamente antecede la fundación de lo que ahora se conoce como el subgénero arcanepunk por, al menos, 40 años? ¿Cuál fue tu perspectiva al incluir una versión de Europa emplazada en un futuro distante y, sin embargo, “primitiva”? ¿Hubo algún tópico literario y/o historia que consideraste más apropiada para desarrollarse en este contexto?
Nuevamente, yo emergí desde una carrera [como lector] en la ficción popular. En gran parte de la ficción de los 50s, los británicos eran siempre los héroes mientras todo el resto podían ser los villanos; el resto, se derivó de lo anterior. La noción de que todos ocupamos máscaras tenía que ver con la identidad, y cómo nosotros tenemos una identidad que le presentamos al mundo y otra que sólo conocemos nosotros. He usado el tema de la máscara de varias maneras distintas; en La Venganza de Roma, por ejemplo, tengo un protagonista (un mentiroso auto-inventado) en Venecia, que casi muere debido al peso de las diferentes máscaras que adopta.
  1. Si hay un Campeón está en el lado opuesto del espectro de Hawkmoon, ese es Erekosë, la versión eternamente torturada del Campeón Eterno, y la única encarnación condenada a recordar sus diferentes vidas y sufrimientos pasados. En la primera novela protagonizada por Erekosë, El Campeón Eterno, desarrollas varios aspectos que difícilmente se habían visto antes en el género, como la importancia de la memoria, las problemáticas facetas de equilibrar una mentalidad del siglo XX con una proveniente de un mundo de Espada y Hechicería medieval, y la cuestionable credibilidad de un narrador inestable. ¿Cómo evalúas esos aspectos de tu narrativa desde la perspectiva actual? ¿Algún comentario que quieras hacer acerca de Erekosë, al compararlo con otros Campeones, como Corum, por ejemplo?
Supongo que estaba dibujando un personaje mucho más auto-consciente (es decir, “moderno”) con Erekosë, mientras que con Corum desarrollé un personaje de Fantasía más clásico cuya conciencia se refleja más a través de sus acciones y entorno.
  1. En 1981, empezaste a desarrollar tu propia visión de la Leyenda Artúrica con El Perro de la Guerra y el Dolor del Mundo, la primera novela en introducir a los lectores al personaje del Graf Ulrich von Beck. En esa novela, elaboras un interesante acercamiento a la dualidad entre Lucifer y Dios, con la clásica búsqueda del Grial de fondo. ¿Cuál fue la potencialidad que viste en deconstruir está tradicional oposición de fuerzas? Además, la familia von Beck ha ganado una importancia y poder cada vez mayores en el multiverso, gracias a una serie de reescrituras. ¿Cuál es el rol que pretendes que esta familia —como un todo— represente en el gran esquema de tu narrativa?
Tan sólo hacer mejor lo que siempre estoy intentando hacer, y eso es ofrecer tantas perspectivas y narrativas distintas como sea posible dentro de la estructura de una historia relativamente simple. Al hacer a la gente parte de una misma familia (o de una misma persona) hago que carguen con más de una narrativa; puedes lograr el mismo efecto al introducir personas reales en un escenario ficticio.
  1. Volviendo la antes mencionada “precedencia” de los subgéneros de la Fantasía, publicaste El Señor de la Guerra del Aire en 1971, veinte años antes que La Máquina Diferencial de Gibson y Sterling, la ampliamente aclamada novela fundacional del steampunk. Sin embargo, muchos de los ahora aspectos clásicos —incluso cliché— de la estética/ética steampunkya aparecían en El Señor de la Guerra del Aire, y a través de tu serie Nómada de las Corrientes del Tiempo. ¿Cuáles fueron tus influencias principales a la hora de enfocarte en la escritura de estas novelas? ¿Cuál es tu opinión del steampunk —si tienes alguna—, en tanto género y/o marco narrativo?
Escribí la primera novela como una respuesta a los Fabianos progresivos (como Wells y la creadora del personaje de Bastable, la Señora Nesbit), quienes predijeron un mundo que pensaron sería mejor bajo un benigno imperialismo (británico). Pretendí mostrarles que no existe tal cosa, sin importar cuán benigno parezca el sistema en su superficie. Nuevamente, siento que la gente tomó cosas prestadas de mi caja de herramientas y las usó sin tener idea del significado que yo les adscribía. En cambio, la gente pensó que las naves voladoras eran cool, y a los aspectos nostálgicos de la Ciencia-Ficción y la Fantasía —a los que siempre me he opuesto— se les dio una presencia aún mayor a través del steampunk(el que yo sugiero se denomine steam opera, considerando que está mucho más poblada de lordsy ladies que punks…). Usé los elementos nostálgicos sólo para mostrarlos tal y como me parece que son (cómodas distracciones de cualquier pensamiento serio acerca de las problemáticas); muchas de mis metodologías principales han sido imitadas —en ocasiones, para crear material que se opone directamente a mi intención original.
  1. En la entrevista antes mencionada con Margaret Killjoy, expusiste una serie de críticas hacia la Fantasía como género, que se puede resumir en la siguiente cita: «Originalmente, me sentí atraído a la Fantasía porque no era un género definido, había muy poco de él; como en el rock & roll, podías hacer algo tuyo a partir de él». ¿Qué le ha pasado a la Fantasía, desde tu punto de vista, que ya no tiene ese sentimiento de “rock & roll”? ¿Quiénes son los culpables —si se puede apuntar a alguien— de este “descenso” de la Fantasía? ¿Puede el género recuperar esa sensación de maravilla y descubrimiento que experimentaste en esos días?
Simplemente se debe a que los géneros (en la música y la ficción) se han mercantilizado —lo que implica que las corporaciones o compañías individuales pueden, incluso, determinar qué es lo que las grandes audiencias comprarán. Esto le quita la sustancia a la mayor parte de lo que la daba su dinamismo [al género]: incertidumbre en la dirección, por ejemplo, lo que implica que el creador no tiene una clara idea de lo que saldrá al otro lado. Solíamos ir a los estudios sin estar realmente seguros del efecto que los discos podrían tener; empezábamos historias sin tener idea de cómo se desarrollarían. Luego se las presentábamos a una audiencia, sin nunca saber realmente cómo reaccionarían. Ahora, hay una audiencia de género, que demanda ciertas expectativas y productores que hacen todo lo posible para proveerles. Si le ofreciera Elric a una editorial ahora, me dirían que a la audiencia no le gustan los personajes “antipáticos”.
  1. A través de tu carrera, has sido un firme defensor una forma “diferente” de hacer Fantasía, menos preocupada por los héroes cortando las cabezas de la gente y más focalizada en crear personajes e historias convincentes. En este sentido, tu artículo que crítica la Fantasía cultivada por Tolkien y Lewis —divertidamente titulado “Pooh Épico”— es ampliamente referido como un fiel representante de tu visión acerca de sus respectivos trabajos. ¿Ha cambiado alguna parte de tu opinión acerca de su material con los años? ¿Cómo comparas tu Fantasía —por así decirlo— con la de ellos?
Esencialmente, la mía está enraizada en la vieja escuela del rock & roll, mientras que la de ellos está enraizada en música ligera y de fácil escucha.
  1. En el libro de 1988 titulado Fantasía: Los 100 Mejores Libros (junto a tu amigo y editor James Cawthorn) desarrollaste una lista de novelas de Fantasía, que incluía a los precursores —como Shelley, Walpole y Lovecraft— y los campeones del género  moderno —incluyendo a Tolkien, Le Guin y Pratchett. Sin embargo, hay dos autores en particular que interesantemente no están: Lord Dunsany y C. S. Lewis. ¿Por qué no los incluiste en esta lista? ¿Hay alguna crítica en particular que haces a su trabajo que pudieras compartir con nosotros?
En realidad no —a Jim C le gustaban ambos y a mí me gusta Dunsany. Creo que se suponía que incluyéramos ficción para adultos y novelas, y ambos cayeron a través de esas grietas. Si hubiéramos incluido a Lewis, habríamos tenido que incluir a la mujer cuyo trabajo él mismo admitía lo influyó considerablemente: E. Nesbit.
  1. En una entrevista con 3 AM Magazine, en 2002, dijiste que ahora has asumido la tarea de «intervenir en un género que inventé parcialmente, e intentar compensar lo que yo veo como los aspectos de mierda de la forma —fe en héroes más grandes que la vida misma, para empezar. Pero aún tienes que hacer que sea una buena historia». ¿Cuál es tu percepción del futuro de la Fantasía —si es que tiene alguno? ¿Has leído (o leerás) obras de Fantasía actual como Canción de Hielo y Fuego de George R. R. Martin o El Nombre del Viento de Patrick Rothfuss? ¿Hay alguna manera de “intervenir” en el desarrollo del género en 2012 y aún así contar buenas y convincentes historias, como mencionaste anteriormente?
La Fantasía es ahora un género establecido. Martin es un muy hábil partidario del género, pero no tengo ningún interés en su trabajo precisamente porque está dentro del género (histórico y fantástico). Lo considero, personalmente, profundamente aburrido, pero sé que es un buen escritor y un artista serio, y nunca lo criticaría como lo hice con Tolkien cuyo trabajo, por supuesto, es el origen de la Fantasía y su principal y mayor influencia. Las fotocopias, incluso si su capacidad de reproducción es excelente, siguen siendo fotocopias. No conozco a Rothfuss y no puedo comentar al respecto. Sospecho que mi serie actual, empezando con The Whispering Swarm [sin traducción al español], funciona como otra intervención, introduciendo un gran elemento de tipo biográfico en la narrativa, permitiéndome interrelacionar la vida real con la Fantasía inventada.
  1. Usualmente les pedimos a los escritores que nos recomienden lecturas a nosotros, como escritores novatos de Fantasía. En una entrevista con Fantasy.fr, en 2010, dijiste que: «Cada vez que me preguntan acerca de convertirse en escritores de Fantasía, les sugiero que dejen de leer fantasía definitivamente y comiencen a leer, en cambio, todo lo demás». ¿Podrías desarrollar más esa afirmación? ¿Ves alguna influencia positiva en leer novelas de Fantasía —incluyendo las tuyas— para un escritor de Fantasía que recién se inicia?
Conozco a varios escritores establecidos que leen Fantasía, así como también escritores de historias detectivescas y así de otros géneros, todo quienes leen [Fantasía]; [por ello] tienden a introducir elementos fantásticos en sus propias obras. Pero si lees sólo en el género que escribes, no debería sorprenderte si tu trabajo no es más que otra fotocopia. Claramente sirve saber un poco acerca de lo que se ha escrito antes, pero si eres un escritor de Fantasía que recién se inicia, tu trabajo probablemente contendrá muchísima más originalidad si nos has leído mucho más que el canon básico.
  1. Finalmente, en una entrevista con Dark Echo, en 2005, dijiste que The White Wolf’s Son [sin traducción al español] marcaba tu retiro de la escritura de Fantasía heroica. ¿Cuáles son las razones principales detrás de esta decisión? ¿Ves alguna oportunidad en el horizonte para los escritores de Fantasía, de expandir lo que tú y otros autores comenzaron a construir, hace ya más de cincuenta años? ¿Dirías que, después de todo, estás satisfecho con tu contribución a la Fantasía?
Pensé que no podía añadir mucho más al género. Por supuesto, desde entonces escribí otra novela de Elric (en francés) junto a Fabrice Colin, que se publicó en Francia el año pasado: ¡He estado hablando de “retirarme” durante casi tanto tiempo como el que he estado haciendo [Fantasía]! Estoy seguro de que siempre habrá buenos escritores que le darán en el clavo a ideas originales y éstos, a su vez, influenciarán a otros. Usualmente, esta provendrá de gente que se acercarán al género quizás sin saber qué es un género, pero que escribirán porque una idea los ha entusiasmado. Nunca estoy satisfecho, y nunca pienso que he hecho algo de gran interés, ¡así que eso lo decidirán otros!
Una vez más, quisiera agradecerte por tu tiempo y maravillosa disposición hacia Fantasía Austral.
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La versión original de la entrevista puedes leerla más abajo o descargarla aquí.

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