La Leyenda de Korra, de Bryan Konietzko and Michael DiMartino, por F. A. Real H.

Posted on nov 20, 2013 | 4.514 comments

La Leyenda de Korra, de Bryan Konietzko and Michael DiMartino, por F. A. Real H.

 

Porque no sólo de libros vive el que gusta de la Fantasía, hoy aprovecharé el espacio de Fantasía Austral para contarles de una serie de animación que acaba de concluir —y de manera bastante exitosa, por lo demás— su segunda temporada. Me refiero (como ya se habrán dado cuenta por el título) a La Leyenda de Korra —de la que hablé un poco antes aquí—, continuación natural de la exitosa de Avatar: El Último Maestro Aire de Bryan Konietzko y Michael DiMartino y emitida por Nickelodeon.

Lo que viene a continuación es una exploración de las temáticas tratadas en ambas temporadas de la serie desde la relación entre el steampunk y la Fantasía, sin incurrir en grandes spoilers. Así que, si quieren saber de qué se trata esta serie, creen necesitar un empujoncito para empezar a verla o están interesados en conocer una discusión crítica de su desarrollo desde una perspectiva fantástica, los invito a seguir leyendo y a iniciar el diálogo en los comentarios.
 
Introducción: El mundo de La Leyenda de Korra en pocas palabras
En la realidad creada por Konietzko y DiMartino existen personas que nacen con el don de manipular uno de los elementos clásicos (aire, tierra, fuego y agua) a voluntad;  por ello son llamados «maestros» (benders). Una de estas personas es el Avatar, dotado con la capacidad de manejar los cuatro elementos a la vez y cuyo rol principal es mantener el equilibrio de la realidad, puesto que él/ella es el puente entre el mundo físico/material y el mundo de los espíritus.
Para llevar a cabo esta tarea, el Avatar vive una vida humana normal y, al morir, se reencarna para continuar con su labor. Así, en cada generación el Avatar pertenece a una de las cuatro grandes culturas del mundo: los nómadas del aire, las tribus del agua (del polo norte y sur, respectivamente), el reino de la tierra y la nación del fuego.
 
La Leyenda de Korranos cuenta la historia de Korra, una impulsiva y algo engreída muchacha cuyo destino es ser el siguiente avatar en el ciclo luego de lo logrado por Aang, personaje cuyas aventuras fueron contadas en la serie original.
 
Ciudad República: Un mundo de steampunky Fantasía
Luego de que Avatar: El Último Maestro Aire se ubicara en un mundo con una tecnología equivalente a nuestro Medioevo (lo que lo emparentaba de inmediato con la Fantasía clásica), en Korra el avance tecnológico ha llevado a los seres humanos hasta una época que recuerda los locos años veinte estadounidenses, marcados por la masificación de inventos como la radio, los automóviles e incluso la aparición de las películas y los primeros aviones.
Así, mientras que en Avatarel mayor poder político estaba concentrado en la nación del fuego, en Korra el escenario principal de sus historias es Ciudad República, capital de la República de Naciones Unidas y, como podría esperarse, un crisol de culturas y convivencia en que tanto los maestros como los no-maestros comparten una existencia relativamente pacífica.
En este caso, este se convierte en el escenario perfecto para desarrollar uno de los tópicos más interesantes que el steampunk puede aportarle a la Fantasía; es decir, pasar de un mundo rígido y estratificado (sociedad feudal) a uno en que la movilidad social, política y económica está en constante cambio. Por supuesto que este será una de las temáticas que mayor atención recibirá al comienzo de la serie.
 
¿Por qué la magia sólo debería estar al alcance de algunos?
Esa es quizás la pregunta más importante que plantea la serie durante su primera temporada (llamada Libro 1: Aire, siguiendo el patrón establecido por la original), y resulta extremadamente provechosa para cualquier lector y/o escritor de Fantasía. Está claro que nuestro género está plagado de magos pero, hasta nuestros días, han sido escasos los intentos por conciliar nuestro instinto de igualdad social con los aspectos claramente discriminatorios que se deslizan en medio de sus narrativas y, con especial énfasis, a la hora de describir aquello que permite que alguien sea —o no— un usuario de la magia.
En Korra este argumento se vuelve central: el antagonista, en su primera entrega, no es otro sino Amon, líder de un movimiento que se denomina los «Igualitarios» (Equalists) y cuyo objetivo consiste en establecer la igualdad entre maestros y no-maestros. La protesta se hace patente desde el primer capítulo y confronta a Korra con un problema que no puede resolver con su prodigiosa habilidad para manejar los elementos porque, de hecho, el usarlos es presentado como una forma de opresión por la doctrina de los Igualitarios.
Este conflicto, por supuesto, no hace sino profundizarse ahora que los no-maestros poseen una herramienta que les permite igualar —e incluso superar— las capacidades de los que tienen el don de controlar los elementos: la tecnología y todos sus aplicaciones, tanto positivas como negativas.
 
El control de los elementos (alias «Magia») versus la tecnología
A través de sus ya 26 capítulos, Korra ha explorado tanto los aspectos negativos de la tecnología (algo fundamental en el Libro 1) como del control de los elementos (en el recién concluido Libro 2: Espíritus). Esto hace que sus respectivos argumentos no se hayan convertido en un panfleto anti-tecnológico ni en una exposición de las aptitudes mágicas innatas como algo en sí discriminatorio sino que, por el contrario, la serie ha buscado explorar estas corrupciones/mal usos a través de cada antagonista/personaje presentado.
De todas maneras, la relativa estabilidad/posición estática de la Magia en el mundo, al ser contrastada con una tecnología que sigue progresando rápidamente, hacen prever que el futuro de la serie (todavía quedan dos temporadas de trece capítulos cada una antes de que concluya) estará determinado por el choque final entre ambas perspectivas y el establecimiento de una relativa dominancia por parte de una, o una co-existencia pacífica como resultado de una re-estructuración del orden político/de poder actual. Esto, porque luego de dos temporadas casi todas las posiciones de poder en el mundo están ocupadas, de hecho, por maestros, lo que avala el argumento inicial de la opresión según la perspectiva Igualitaria. Esto, por supuesto, no hace sino empeorar al ver que las organizaciones criminales más peligrosas de Ciudad República están compuestas exclusivamente por maestros, los que abusan de su poder para chantajear/extorsionar a quienes carecen de esas habilidades.
Por otra parte, la serie ya ha mostrado que las fábricas de producción en masa de artefactos tecnológicos emplean maestros para realizar el trabajo «pesado», por así decirlo, lo que invierte el modelo anterior y pone a los no-maestros en una posición única a la hora establecer una dominancia e incluso una esclavitud de quienes poseen la capacidad de controlar los elementos. Este aspecto es especialmente interesante si se considera que no está lejos el día en que un no-maestro diseñe un artilugio tecnológico que permita anular el poder de los maestros completamente, quizás forzándolos definitivamente a servir como mero «combustible» para hacer funcionar sus máquinas.
No creo que sea necesario mencionar que todas estas elucubraciones demuestran el potencial de la Fantasía una vez que se aleja de la sociedad feudal monolítica, que parece ser su escenario por defecto.
 
Es posible presentar complejos conflictos espirituales de manera entretenida
Una de las críticas usuales a la Fantasía es que sus conflictos son meramente políticos/de poder y que siempre sus historias giran en torno a quién tiene la supremacía entre dos fuerzas irreconciliables: Bien y Mal, Luz y Oscuridad, Caos y Orden, etc. Así, las narrativas se reducen a glorificar una posición y demonizar la otra, haciendo efectiva la conclusión de que sólo una de esas fuerzas debe prevalecer… en desmedro (e incluso aniquilación) de la otra.
 
Korra —siguiendo la línea de la serie original— ha demostrado que es posible presentar respuestas mucho más complejas que una simple «a) o b)» a este tipo de conflictos introduciendo, de manera efectiva y fácil de entender, aspectos de la filosofía oriental como la integración de opuestos, el concepto de los ciclos alternados de poder e incluso la renuncia a la lucha física.
De hecho, uno de las aspectos más notables de esta serie es la manera en que mezcla nociones occidentales y orientales, demostrando que no es tan difícil escapar del modelo blanco o negro de la mala Fantasía, integrando ambas perspectivas de vida en un todo que presenta interesantes posibilidades de análisis, sin que por ello eso arruine su capacidad de entretener.
 
Personajes femeninos interesantes y carismáticos
Debido a la decisión tomada por los creadores de la serie que el próximo Avatar fuese una mujer, la serie ha tenido la posibilidad de explorar los conflictos propios de la femineidad, algo que era mucho más sutil en el caso de Aang (el Avatar anterior), ya que este era realmente un niño en la etapa pre-pubertad, mientras que Korra es una joven que está de lleno en la guerra hormonal de la adolescencia.
Esto, sumado a los problemas de Korra para aprender el control del elemento aire (el último que le falta en su educación como Avatar), crean efectivamente una buena representación de una joven frustrada entre sus expectativas personales, lo que la sociedad espera de ella, su miedo al fracaso y, por supuesto, el infaltable conflicto amoroso. Además, la serie presenta un amplio abanico de personajes femeninos, añadiendo además de Korra las perspectivas de madre (Pema), mujer (Lin), niñas (Jinora e Ikki) e incluso la de la «vieja bruja sabia» (en inglés, crone) encarnada por Katara, quien sobrevive a los eventos y sirve como conexión para los aficionados entre la generación de personajes de la serie original y La Leyenda de Korra.
La contraparte de Korra está representada en Asami Asato, una joven mucho más tímida y a la vez más segura de sí misma que Korra, hija del millonario inventor Hiroshi Sato y quien ha sufrido una serie de tribulaciones a través de ambas temporadas, siempre demostrando un espíritu inquebrantable y una moral a toda prueba. En este sentido, es interesante ver como Korra se aleja de los espíritus de «damiselas en peligro» para presentarnos personajes femeninos que, sin renunciar a su femineidad, son capaces de actuar de maneras tanto o más determinadas que sus contrapartes masculinas.
 
Conclusiones y análisis final
Aunque algunos aficionados de la serie original puedan criticar que los personajes de Korrano son tan queribles como los de la original, o que sus personajes femeninos igualmente no pasan el test de Bechdel, La Leyenda de Korra es una experiencia visual y narrativa en extremo provechosa para cualquiera que desee explorar distintas perspectivas en la Fantasía más allá de lo usual, ya sea como espectador o creativo. Sus conflictos (y, en especial, sus soluciones), sumado a su apuesta por personajes femeninos que hacen harto más que esperar a su príncipe, ofrecen una refrescante mirada de la Fantasía.
Si a esto le añadimos un conflicto subyacente digno de interminables discusiones (sin un claro «villano») y una presentación de un mundo coherente que se aleja de lo tradicional del género, configuran una serie que es un acierto por donde se le mire y (casi) una obligación para cualquiera que quiera explorar la variante más cercana a la Fantasía dentro del steampunk.
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