“Algunos tópicos de la Fantasía urbana”, por F. A. Real H.

Posted on may 23, 2014 | 3.468 comments

“Algunos tópicos de la Fantasía urbana”, por F. A. Real H.

Introducción

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Para poder hablar de los tópicos de la Fantasía urbana (FU) es necesario esbozar, al menos de manera general, qué se entenderá —al menos en lo que a este ensayo concierne— cuando se habla de ella. Y aunque una de las dificultades y trampas constantes al analizar algún área de la literatura (y en especial de la llamada «de género», como son la Fantasía, la ciencia-ficción y el horror, por mencionar sus tres ramas más prominentes) consiste en intentar encuadrar una forma de arte dentro de límites a veces demasiado estrechos, me parece que es obvio que sin un marco, al menos general, es muy difícil poder desarrollar un estudio más o menos serio de algún tema.
Siendo así, consideraré a priori como Fantasía urbana cualquier historia que contenga los elementos (clásicos) de la Fantasía incorporados en el mundo tecnológico actual.[1] Y aunque esta definición puede parecer como algo demasiado general, sirve bien al propósito de este ensayo, que no es sino poder exponer y analizar algunos de los tópicos de este (sub)género, con el fin de ayudar a entender mejor las obras que se han clasificado como tal y, porque no, como una invitación a que otros escritores prueben la mano a partir de sus propias ideas de ellos.
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Sobrenatural v. Paranormal

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Ahora bien, antes de hablar de los tópicos en sí, es importante diferenciar que historias definitivamente no son Fantasía urbana, más que nada para evitar las confusiones obvias que podrían surgir a partir de ellos. En este sentido, lo más fácil y obvio es hacer la diferencia entre el elemento sobrenatural y el paranormal en las historias y, para ello, lo más salomónico es ir a la definición de la RAE donde encontramos que:

sobrenatural.(Del lat. supernaturālis). 1. adj. Que excede los términos de la naturaleza.
paranormal. (De para-y normal). 1. adj. Se dice de los fenómenos científicamente inexplicables estudiados por la parapsicología.

Aunque ninguna de las definiciones es realmente buena, sí sirven para la distinción más importante entre la Fantasía urbana y las obras «fantásticas» o, deberíamos decir, con elementos paranormales. Como podría esperarse, la Fantasía en cualquiera de sus «sabores» (subdivisiones/subgéneros) —e incluyendo a la urbana, por supuesto— se distingue por su componente sobrenatural. Es decir, la historias de Fantasía se caracterizan por presentar elementos que exceden los términos naturales pero que, por supuesto, se originan en ellos. Así, es por esto que las hadas, los elfos y los enanos son por lo general parte de la Fantasía, mientras que Pie Grande, el monstruo del lago Ness y los «alienígenas» no.
Estos últimos, en cambio, son fenómenos científicamente inexplicables pero que tienen una base en la realidad, mientras que los elementos sobrenaturales antes mencionados son de por sí imposibles. En este sentido, la división entre la Fantasía (urbana) y la ficción fantástica residiría, como era de esperarse, en el uso de los elementos más que en sus características propias; aunque es posible considerar a un elfo una clase de alienígena y al monstruo del lago Ness una criatura sobrenatural (¿un dragón marino, quizás?), las historias que los contengan serán o no clasificables como FU dependiendo de sí los toman como elementos fundamentalmente sobrenaturales o no.
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Algunos tópicos de la Fantasía urbana

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Teniendo esto en claro, voy a presentar a continuación algunos tópicos comunes de la FU y a discutir su importancia dentro del marco general de este (sub)género. O, dicho de otra forma, voy a analizarlos en busca de las posibles causas de por qué se han convertido en lugares de reunión —por así decirlo— para los escritores de FU.
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Un cambio de perspectiva

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Quizás el más común de todo, el cambio de perspectiva hace referencia a un viaje en el que usualmente el protagonista de una historia de FU parte siendo un «no-creyente»; en este sentido, es como cualquiera de nosotros, una persona común y corriente que, más allá de sus creencias particulares, no cree que los elementos usualmente relacionados con la Fantasía sean reales. Es decir, los elfos son geniales pero (lamentablemente) no existen en la realidad.
Y entonces se le aparece uno frente a sus ojos.
Esta ruptura en el esquema de la realidad es una de las características más identificables de la Fantasía urbana y, en general, de la Fantasía en sí. La gran diferencia es que la FU es la versión más cercana a nosotros como lectores/escritores y partícipes del hipertecnologizado mundo del siglo XXI, lo que hace que esta revelación sea la versión más potente de Fantasía a la que podemos acceder en nuestros días.
De esta manera, uno de los hilos narrativos clásicos de la FU parece ser el de un no-creyente que se enfrenta a la revelación de una verdad (usualmente mágica), contra la que se rebela en un comienzo pero que termina por aceptar y que, como resultado, lo convierte en un creyente y alguien capaz de ver la verdadera naturaleza del mundo.
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Librerías

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En un mundo en que se dice que los libros convencionales (de tinta y papel) están cada vez más en retirada ante el advenimiento de los lectores electrónicos —e incluso antes, con la lectura en Web y la internet en general— estos anquilosados y polvorientos volúmenes van adquiriendo cada vez más una dimensión cuasi mística, como objetos de valor en sí mismos y poseedores de un conocimiento de alguna manera diferente al de sus versiones digitales.
Por supuesto que si consideramos que la mayoría de los (buenos) escritores son amantes de los libros y crecieron con ellos, no es sorprendente que vuelquen su pasión por ellos en sus historias lo que, a su vez, convierte a las librerías en una suerte de iglesias del conocimiento, lugares sagrados en donde es posible encontrar el mismo saber verdadero del que hablaba antes entre las mohosas páginas de un tomo olvidado en un rincón.
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Clubes, bares y la vida nocturna en general

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Toda metrópolis tiene dos caras: la que muestra al mundo de día, usualmente una de acelerada producción y caótica correr de aquí para allá y una de noche, cuando la velocidad disminuye y los ánimos se agitan. Porque una de las tesis de la FU es que esta mascarada de vida urbana y civilizada que llevamos no es más que eso: una débil fachada que está esperando ser revelada ante el menor atisbo de violencia.
Así, todos los locales usualmente asociados a la vida nocturna —clubes, bares, discotecas, pubs, etc.— se convierten en escenarios perfectos para desnudar el verdadero rostro de la ciudad y, con ello, mostrarnos su lado mágico. Además que, considerando el alcohol y las drogas, no es como alguien te vaya a creer que fuiste asaltado por un hada, ¿no?
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Artilugios computacionales

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Desde el cambio de milenio —junto con la masificación del acceso y contenido en internet— que es posible hablar de una sociedad urbana diferente a la de, por ejemplo, los 90′s. En este sentido, todas las maravillas de la tecnología moderna convergen en el computador, ese accesorio que vino a cambiar la forma en la que entendemos el flujo de la información, la comunicación e incluso las relaciones humanas.
Así, era sólo esperable que las historias de FU usen y abusen de los artilugios computacionales a la hora de establecer el contexto en el que ocurren además de, por supuesto, servir como perfecto contraste con la forma de vida primitiva asociada con las criaturas sobrenaturales.
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Descontento

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A pesar de todos los juguetes computacionales a nuestra disposición —o quizás debido a ellos— hay una corriente subterránea (y no tanto) de descontento con la existencia que llevamos, lo que se convierte en campo fértil para la FU. Porque, ¿qué mejor remedio a la vida vacía y sinsentido que llevamos que un toque de magia? En un mundo que se demuestra repleto de monstruos y criaturas sobrenaturales, los problemas cotidianos se empequeñecen al punto de desaparecer, pero la molestia y la rabia de la insatisfacción siguen estando a disposición de cualquier que la necesite.
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El mundo de los sueños

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No es accidental que la obra culmine del (sub)género —como es The Sandman de Neil Gaiman— tenga como personaje principal a la encarnación de Sueño y sus vicisitudes en el mundo actual. Porque incluso con todos los avances científicos y tecnológicos, el mundo de los sueños sigue siendo el gran acertijo de la Humanidad en nuestros tiempos. ¿De dónde vienen? ¿Qué significan? ¿Para qué sirven? Las interrogantes al respecto se apilan en una montaña gigantesca y aún no tenemos respuestas claras, lo que convierte al sueño (y todo lo relacionado con él) en un tópico ideal a la hora de escribir FU.
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El mundo detrás (o debajo, al lado, etc.) del mundo

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Siguiendo con la idea de aquello que no podemos ver de buenas a primeras —y que parece ser la constante de la FU— la presencia un mundo escondido es otro de los tópicos usuales del (sub)género. Si volvemos a la idea inicial del cambio de perspectiva y la revelación de una realidad mágica escondida, es obvio que este tipo de construcciones serán comunes a la FU, incluso más si consideramos que una de las verdades no explícitas (pero poderosamente sugeridas) de este tipo de historias es que «las apariencias engañan»; el mendigo no es sólo un mendigo, y lo que puede ser siempre está relacionado con algo que creemos imposible.
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Música

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A pesar de que la música es un tópico constante en toda la literatura, en la Fantasía es uno de los lugares en donde puede salir a relucir de manera especial… y todavía más en la FU. Esta relación puede que esté dada por el claro componente «mágico» de la música —en especial la primitiva— con sus ritmos y cadencias que no pueden comprenderse a través de la pura racionalidad, pero también tiene que ver con una dimensión del saber humano en que el arte todavía se mantiene más o menos «puro», sin haber sido diseccionado en sus piezas y partes como en la pintura.
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Los pueblos originarios y la herencia étnica

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Una de las grandes diferencias de la Fantasía tradicional y la FU es la tendencia de esta última a escapar de los lugares comunes/clichés de la primera mediante un uso mucho más amplio de las «fuentes» desde las que extrae su repertorio de elementos. Mientras que por lo general la Fantasía más tradicional (ab)usa de los dragones, orcos, grifos y esfinges, la FU aprovecha la oportunidad única de integrar el conocimiento de pueblos vivos cuyas creencias tienen criaturas y explicaciones propias sirviendo, por una parte, como un sabor nuevo que añadir al caldo primordial de la Fantasía en general y, más importante aún, como una manera de reconciliar las culturas perdidas/olvidadas con el mundo moderno que las dejó atrás.

Guerra(s) secreta(s)

El tópico del «mundo detrás del mundo» y la concepción de una realidad meramente aparente son el punto de origen perfecto para establecer conflictos a gran escala —«épicos», si se me permite—, capaces de afectar al mundo completo y, por otra parte, completamente invisibles para el mortal común y corriente que recorre las calles con la desidia y descontentos propios de nuestros tiempos.
Así, la FU está plagada de guerras secretas que sólo sus participantes conocen y cuyos resultados o consecuencias nosotros interpretamos de maneras mundanas y/o racionales. Por supuesto, si miramos este conflicto desde otro punto de vista, demuestran que este mundo aparentemente vacuo sí tiene un sentido e importancia, más allá de si es un mero planeta en medio de un cosmos gigantesco más allá de toda comprensión humana.

Espíritus (guías)

 

Si algo que la vida en la ciudad no tiene, es un cariz espiritual. Las iglesias están desiertas, en especial si las comparamos con los centro de entretenimiento de todo tipo. Las religiones también están en claro declive, siendo cuestionadas a cada momento por el actuar de sus encargados y fieles sin distinción de mayor o menor «iluminación».
Y frente a todo este desolador panorama espiritual, aparece la magia de días pasados.
La FU se nutre de un profundo sentido de misterio y maravilla, el que canaliza y encarna en una visión del mundo moderno en que la dimensión espiritual no dejó de existir sino que, simplemente, se olvidó. Además, la visión cosmopolita de nuestras ciudades y metrópolis hace que más que nunca sea posible tener a Thor al lado de Inti y Cernunnos conversando acerca de lo que los ángeles de Alá están bebiendo en la mesa del enfrente. Este sincretismo religioso/espiritual es quizás de uno de los aspectos más abusados de la FU pero, a su vez, uno de los más efectivos y con todavía un gran potencial.

Vampiros y hombres lobo

 

A pesar de que han pasado por tiempos difíciles, los chupasangre y los cambiaforma siempre seguirán teniendo un poderoso anclaje en nuestra imaginación y, al menos desde el punto de vista de la Fantasía, es en su variante urbana en donde más a gusto se sienten.
Porque, ¿existe acaso criatura sobrenatural más urbana que el vampiro? Su dependencia de la sangre de los humanos convierte a la ciudad en su perfecta ganadería, con una cantidad única de presas a la cual acceder sin el menor riesgo. Después de todo, ¿cuándo fue la última vez que alguien creyó que los vampiros podían ser reales? Así, se pasea por la vida nocturna de la ciudad disfrutando de una seguridad y disponibilidad de recursos impensada para el mundo de la Edad Media, por ejemplo.
Por otra parte, el licántropo es el perfecto opuesto del vampiro, el animal encerrado en la selva de cemento que tan ajena y corrupta le parece. Su propia bestialidad lo convierte en el proscrito por definición, el paria de la existencia urbana y civilizada pero que, a su vez, le recuesta al resto de los peligros de contener a la naturaleza dentro de límites tan estrechos como son los parques y otros artilugios urbanos.

Brujas y brujería

 

Pero si los hombres han perdido mucho de su concepto de masculinidad en el vida moderna, ¿qué me dicen de las mujeres?
En el caso de la FU, el rescate de la femineidad pasa por rescatar la tradición mística de las brujas y la brujería, condenada y perseguida para luego ser olvidada a cambio de los estándares civilizados de la Ilustración. Aquí es quizás donde surge con mayor fuerza un renacer de un conocimiento perdido, profundamente propio y además intrínsecamente espiritual, que proporciona a la existencia moderna un significado nuevo.
Es por ello que las historias de FU escritas desde puntos de vista femenino están pobladas de brujas en mayor o menor grado, mujeres que han asumido un género, rol y sexualidad «nuevos» a partir de un rescate de lo antiguo, abandonando las máscaras de la cultura patriarcal a través de ese saber que les pertenece por derecho y cuna y que los hombre sólo pueden temer —si son sabios— o sufrir (si es que no lo son tanto).

Conclusiones

Aunque es obvio que un limitado estudio como este no puede pretender abarca el amplio espectro de los tópicos propios de una cierta forma de hacer literatura, me parece que a lo largo de este ensayo ha sido posibles establecer varios puntos importantes acerca de la Fantasía urbana, además de directrices acerca de cómo es posible aproximarse a ella como lector y/o escritor.
El primero de ellos es que la FU no pasa por una mezcla a tontas y locas de Fantasía más un contexto urbano sino que, por el contrario, se basa en una integración profunda que aúna elementos aparentemente antagónicos en una potente combinación. Así, la FU en su mejor forma tiene lo mejor de la rápida identificación del lector con el contexto moderno mientras que, por otra parte, abre la puerta a la exploración de los tópicos tradicionales de la Fantasía desde una perspectiva que se siente fresca y renovada.
Por otra parte, es innegable que la FU tiene la posibilidad única de ampliar el abanico de fuentes de la Fantasía en general, dándole a cada autor la posibilidad de explorar de manera natural sus raíces ancestrales en un contexto fantástico, sin necesidad de recurrir a complicados recursos como el revisionismo histórico o la reconstrucción legendario-mitológica y presentándole, además, con una oportunidad de desarrollar un mundo propio que se relacione con la realidad en la que nació.
Finalmente, y a pesar de las confusiones que a veces se puedan generar con el romance paranormal y otros (sub)géneros actuales, la Fantasía urbana tiene una historia ilustre de por lo menos tres décadas que nos ha dado, como lectores, muchas más maravillas que bazofias. ¿Y el futuro? Bueno, eso es imposible de predecir… a menos que tengas un conocimiento olvidado y que muy pocos manejan hoy en día.
Algo que los durmientes suelen llamar «magia».

[1]En este caso —y en el resto de este texto— me he guiado por el excelente trabajo de Steven S. Long en su ensayo “The Urban Fantasy Genre”, incluido en el libro Urban Fantasy Hero (2008).
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